A estas extraordinarias
bellezas cabe añadir todas las comodidades de un hotel totalmente renovado
y el valioso regalo de un silencio de otros tiempos.
Todas las habitaciones
están insonorizadas y cuentan con aire acondicionado, baño privado con
secador, teléfono directo, TV a color a través de satélite, nevera-bar,
caja fuerte y terrazas
o balcones que se asoman al centenario jardín privado de Santa Prisca.
En la plaza de abajo hay un amplio aparcamiento público